martes, 22 de marzo de 2011

José Ignacio Basurto, una crónica de Miguel Alejo López

LITERATURA Y PEDAGOGIA en el Padre Basurto

Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra

En el mes de mayo de 2004, asistí como panelista al X Encuentro de Exposición de Proyectos en Investigación Educativa que organiza anualmente el Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad de Guanajuato, ese año dicho encuentro estuvo enfocado a la temática de la historia de la educación en el Estado de Guanajuato. Me llamó mucho la atención la conferencia magistral que sustentó dentro ese evento la gran investigadora del Colegio de México Dorothy Tanck de Estrada, donde presentó el primer libro recreativo que existió en México titulado: Fábulas morales para la provechosa recreación de los niños que cursan las escuelas de primeras letras, obra del Pbro. y Cura Párroco de Chamacuero -hoy Comonfor, Gto.-, don Ignacio Basurto, editado en el año de 1802.

Repasando la vida del párroco Basurto, resultó que es salvaterrense, nació en esta ciudad el 9 de abril de 1754, hijo de don José Ignacio Basurto y doña. María Luz Aguilar; hizo sus primeros estudios en esta su tierra natal y los continuó en el Seminario Conciliar de Morelia, donde adquirió una gran fama literaria que alcanzó como humanista; se encargó del curato de nuestra ciudad el 10 de noviembre de 1805, cargo que desempeño hasta su muerte sucedida el 8 de enero de 1810. Durante su presbiterio terminó nuestro actual Santuario Diocesano, el 8 de septiembre de 1808.

Dibujo: Luz Guadalupe López Guevara
La obra está impresa al final de virreinato, es una de las publicaciones infantiles que debe ser conocida por considerarse un puntal de la literatura infantil en México; por el momento no se conoce otra más antigua que haya sido escrita por un mexicano, publicada en México y que estuviera dirigida a los niños con fines lúdicos. Además, debido a su ubicación temporal, coinciden en ella y con ella una serie de situaciones sociales, históricas y culturales que le dan un valor relevante dentro de la literatura infantil universal.
Por las características literarias de la obra, el Pbro. Basurto deja ver que es un criollo con suficiente instrucción y conocedor de las formas de redacción, sobre todo la fabulística, sin envidiarle nada a La Fontaine, Esopo o Samaniego. Es pues, este personaje, digno de estudio dentro del contexto de la historia de la educación en nuestro estado, que tanta falta hace por no existir un estudio completo sobre tema hasta el día de hoy.

La obra original del padre Basurto fue editada en la Imprenta de la Calle de Santo Domingo y esquina con Tacuba en la Ciudad de México. Mide 15 cm. de altura por 10 cm. de ancho. Su encuadernación es en pasta dura, además de la portada, en las primeras páginas está el dictamen de Fray Ramón Casaus y Torres, de la Orden de los Predicadores, y Calificador del Santo Oficio de la Inquisición, y el parecer del Provisor de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de México, R.P. don Ramón Fernández del Rincón, contiene 24 fábulas, entre ellas: “El Perico”, “La Culebra y el Sapo”, “La Ardilla”, “Las Abejas, joven y vieja”, “El Caballo y el Buey”, “El Rústico”, “La Luciérnaga, el Grillo y el Ratón”, “Las Hormigas buxilera, y arriera”, “El Pajarillo Preso”, “La Araña y la Tejedora”, y muchas más.

El valor pedagógico de la obra se refleja, además de su perfecta redacción, en la descripción del contexto y paisaje del Bajío, en lugar de encontrar animales extranjeros como el león o la jirafa, o plantas como la vid o el pino, nos muestra animales más nuestros, como: el coyote, el tejón o la ardilla, y plantas como el puchote, el casahuate o el huisache. En su lenguaje utiliza, por ejemplo, la palabra zacate en lugar de pasto.

En el mismo título de la obra se refleja que está dirigida a las escuelas de primeras letras, no a una escuela en particular, esto nos habla de su vocación docente y su gran preocupación por la formación en valores, dentro de el adecuado contexto curricular de espacio y tiempo de los educandos, como es la niñez en la escuela de primeras letras, tema de moda en la educación hoy en día que él abordó hace un poco más de doscientos años. Critica también, en su prólogo, las lecturas consideradas en su tiempo como vanas, sin ningún sentido didáctico y de entretenimiento ligero, como Pedro de Urdimalas y el Príncipe Lagarto.

D. José Ignacio Basurto (1755-1810). Óleo sobre tela.
Reproduzco la fábula número XXII, de la obra del P. Basurto, en su ortografía original, tal y como aparece en el libro en mención. No se trata de recordar solamente lo que hace un poco más de doscientos años escribió este clérigo para formar a la niñez; no se trata de hacer memoria, sino de hacer memorial. Es decir, de hacer presentes aquí y ahora, los valores morales que se deben impulsar en el contexto del proceso enseñanza aprendizaje dentro de las aulas, para que, con el tiempo, tengamos mejores salvaterrenses, magníficos guanajuatenses y, buenos mexicanos, que es hoy en día lo que la patria necesita.

EL PETRIMETRE, EL SABIO,Y, EL MONO
Un petrimetre tenía
Un monito fantasmón,
Que en modas, gestos, y acción
Cabalmente le seguía:
De esto el Mono alarde hacía,
Y exhortando una ocasión
A un Sabio á la imitación
Modelo se le ofrecía.
Mas el Sabio á tal reclamo,
Dixo, andando á paso lento,
Tan loco eres como tu amo;
Y el amo entonces contento
Respondió: Sabio me llamó
Aunque le pese al jumento.
Así el mundano maltrata
Al que á la virtud atento
De vivir como él no trata.