domingo, 19 de febrero de 2017

Eusebio González en una crónica de Herminio Martínez



Desde el 22 de agosto de 1864, los celayenses recibieron la noticia de que el emperador Maximiliano de Habsburgo visitaría la ciudad. Celaya no tenía más de once mil habitantes y aquel año, como los dos anteriores, había sido malo en lluvias, por lo que la miseria y otras calamidades azotaban la región. Con todo, cuando se enteraron de que el flamante monarca estaba ya en Querétaro, decidieron enviar una comitiva para solicitarle a Maximiliano que antes de desviarse hacia San Miguel el Grande pasara por Celaya, y acepó. De esta manera, el día 23, cerca de las once de la mañana, hizo su arribo el archiduque. Venía en un coche de viaje, acompañado de su Secretario particular, el joven y apuesto austriaco Nicolás Poliakovitz, y dos diligencias m0ás, en las que viajaban los Ministros y la servidumbre, escoltados todos por trescientos dragones al mando del Corl. López y doscientos húsares franceses del Comandante Loysel. Fue precisamente en el Puente de las Monas donde la Comisión de Recepción le dio la bienvenida. Don Julio de la Herrán, don Francisco Maldonado y don Francisco de P. Espinoza, más varias niñas vestidas de ángeles, allí se hallaban para hablarle al distinguido visitante. Allá por los años cincuenta, aún vivía, aquí en Celaya, doña Soledad Valenzuela Vda. de Balderas, quien, junto con la señorita María Herrera Lizalde fue una de las que habían estado presentes en la inolvidable recepción. Así lo platicaba, rodeada de recuerdos, respirando la luminosa tranquilidad que entonces había en Celaya… Todas las calles lucían espléndidas, adornadas con guirnalda y arcos triunfales hechos de carrizo y follaje. A pesar de la carencia, la gente se sentía feliz por la visita de aquel hombre al que veían como si fuera un dios, el cual, tras el saludo a las autoridades civiles y religiosas, fue a hospedarse a la magnífica casa de doña Guadalupe Herrera Vda. de Villaseñor, ubicada en la calle de Parra Núm. 38, hoy Miguel Hidalgo. Al día siguiente, después del desayuno, visitó los templos y los edificios públicos, como el deteriorado hospital de los Juaninos y la inmunda cárcel municipal, dictando de inmediato algunas disposiciones para su mejoramiento. En la llamada Escuela del Rey, que entonces funcionaba en el ex convento del Carmen (para niñas y niños) premió al profesor Eusebio de la Herrán con la Orden al Mérito Cívico, por enseñar, con enorme éxito, el Sistema Métrico Decimal, apenas de reciente implementación en Europa. Hubo declamaciones, aplausos, peticiones y discursos, como el que le escribió un artesano de clase humilde de nombre Bartolo Jiménez, del Barrio de Tierras Negras. Y aun se deleitó con las increíbles interpretaciones que le dedicó el entonces famoso violinista celayense Mariano Aguirre. Dos días estuvo en Celaya el archiduque, pero antes de continuar hacia el Guaje, camino a Salamanca, Irapuato, Silao y Guanajuato, la capital del Departamento, visitó la fábrica de paños de "Zempoala", propiedad entonces de Manuel J. Lizardi, y dirigida por el ciudadano inglés Tomás Honcastle. Cuando supieron que los visitaría, los obreros se dedicaron a adornar el exterior del edificio, dando sonoras muestras de contento. Al Señor le llamó la atención la fachada del soberbio edificio de estilo neoclásico, pero más la moderna maquinaria inglesa que movía sus entrañas, al grado que no dudó en preguntarle al propietario de semejante industria sobre su origen y construcción, a lo cual Manuel J. Lizardi respondió con gallardía y puntualidad, que en 1825 la había construido el célebre mexicano don Lucas Alamán, sin imaginar aún que, tres años más tarde, cuando los liberales lo despojaron de todos sus haberes, remataría aquella increíble propiedad a don Eusebio González López, el hombre más rico de la tierra, llegado a Celaya en 1852, en compañía de su esposa doña Emeteria Valencia Ibáñez, ya dueño de la fábrica textil La Perla (llamada posteriormente la Reforma) y la hacienda La Esperanza, en la ciudad de Salvatierra.



Había nacido en Turcios (Vizcaya), España, a principios del siglo XIX, tal vez en plena guerra contra Francia y, a invitación expresa del señor Patricio Valencia, emigró a México para trabajar con él, lo mismo en alguna de sus fábricas, que cuidando cerdos en cualesquiera de las fincas que el rico salmantino ya poseía allá y acullá. Se cree que don Patricio Valencia era analfabeto y que muy pronto se dio cuenta de que su invitado español tenía una habilidad extraordinaria para las matemáticas y otras ciencias, por lo que no dudó en convertirlo en el trabajador de todas sus confianzas. Fue en esta relación laboral y amistosa cuando al joven vizcaíno le brotó el amor hacia la aún casi niña Emeteria. Se casaron. Unieron sus fortunas y, en compañía de Antonia, hermana de Emeteria, emigraron a la ciudad de Celaya, donde fundaron la “Casa González”, desde la cual emprendieron grandes negocios y llegaron a manejar muchos millones de pesos en múltiples y variadas operaciones comerciales. Era tal su fortuna, que aun al presidente de la República José María Iglesias, a su paso por Celaya, le hicieron un préstamo de diez mil pesos para solventar los gastos del Gobierno Federal, empobrecido por causa de la reciente guerra. Y aun compraron las iglesias del Carmen, San Agustín y la Tercera Orden, confiscados al clero por el gobierno mexicano tras la aplicación de las Leyes de Reforma. La Iglesia Protestante le había comprado al presidente Sebastián Lerdo de Tejada estos edificios, los cuales, a principios de enero de 1873 fueron ocupados por el ministro Sam Graver, pero la gente protestó y don Eusebio y doña Emeteria y su cuñada Antonia tuvieron que intervenir, desembolsando inmensas cantidades de dinero para rescatar las iglesias y regresárselas a la enardecida población. Lo único con lo que se quedó don Eusebio fue con la huerta del convento Carmelita (donde inició el molino El Carmen), la cual llegaba hasta la calle de la Pila Seca, hoy 5 de mayo. Era Cura Párroco de la Ciudad el padre Francisco María Góngora, erudito orador y no mal escritor de temas bíblicos; Jefe Político, el coronel Florencio Soria, quien, pese a haber sido un magnífico administrador y gobernante, el 3 de mayo de 1873 se suicidó de un balazo en la cabeza tras la contienda por la gubernatura del estado en la que perdió la elección ante la candidatura del general Florencio Antillón. Como se ve, don Eusebio era amigo de hombres poderosos, desde gobernantes hasta clérigos. Sus tentáculos comerciales le habían forjado una coraza de cierta impunidad, al grado que el 21 de diciembre de 1876 fue uno de los pocos acompañantes que el presidente de México José María Iglesias quiso llevar consigo hacia la hacienda de la Capilla, a su paso por Celaya, después de haber dormido en la casa de los González, ubicada en el portal de Santa Mónica, hoy Corregidora. Aparte del hijo del presidente, eran tres amigos los que acompañaban al Jefe del Ejecutivo Federal: Wenseslao Rubio, Carlos Álvarez Rul y Eusebio González López, quien, además de su sobrino y futuro heredero universal (Eusebio González Martínez), se hacía acompañar por veinte mocetones bien armados, para lo que se ofreciera en los caminos. Por esos mismos años, el general Porfirio Díaz también pernoctó en la casa de don Eusebio. Procedente de Querétaro, donde semanas atrás se había entrevistado con don Eusebio, llegó a Celaya el oaxaqueño. Díaz estaba al tanto de la fortuna de la “Casa González” y don Eusebio intuía el inmenso poder que Porfirio Díaz ya destilaba por los poros. En esa ocasión, después de la comida, el general se asomó al balcón central del edificio hacia la Plaza de Armas para presenciar, desde allí, el desfile de sus tropas. Don Eusebio murió en la ciudad de México el 21 de Enero de 1893. Pero antes, sintiéndose ya enfermo, distribuyó parte de su fortuna entre su esposa y su sobrino Eusebio, al que ellos, al no poder concebir ninguno propio, habían adoptado como hijo. Pero, además, dejó instrucciones muy precisas para que en su pueblo natal del Valle de Turcios se construyera una escuela y una catedral, lo cual se llevó a cabo. De igual manera, gracias a esos bienes acumulados, Celaya se vio beneficiada con la conclusión del “Teatro Cortazar” y el establecimiento del Molino El Carmen, así como de la instalación definida de la primera línea de tranvías urbanos, cuya concesión había sido en un principio otorgada a don Francisco Parckman de Guanajuato.

jueves, 20 de octubre de 2016

La identidad y la democracia según los últimos filósofos locales de Salvatierra, Gto.

Invitación a una Mesa de Diálogo para el próximo miércoles 26 de octubre en Cortazar.
Trataremos de hacer una transmisión en vivo por Facebook.

Foto cuando solicité respeto a los topes de campaña en 2012.

viernes, 14 de octubre de 2016

Cuando el vestido era cosido en casa y aprendido en la ETIC # 18


El estudio evocativo realizado sobre la Escuela Técnica Industrial y Comercial # 18 nos permite dirigir la mirada retrospectiva a conocer las imágenes de la mitad del siglo pasado en Salvatierra.
Con fotos  proporcionadas por Antonio García López y Luis Rubén Pacheco Paz, nos podemos adentrar en las vestimentas tan originales de las personas de ese tiempo, quienes elaboraban las prendas de la familia para fiestas y para el uso cotidiano.
Es de notar la variedad de estilos y los cortes de ropa muy bien realizados ademas de la tela de buena clase.
Venir a Salvatierra era también un atractivo las vestimentas originales, cuando había 16 sastres y todas las mujeres cosían su ropa, habilidad aprendida en el taller de Industria del Vestido de l ETIC # 18.







1968 en Salvatierra: dos grupos de secundaria y la rondalla Salvaterrense

Del archivo personal de Armando Bárcenas Meza, estas fotos de la rondalla y dos grupos de clase luego de terminar la primaria en el Colegio José María Morelos y Pavón. 




miércoles, 12 de octubre de 2016

La gestión de la vivienda en la ETIC # 18: Victoria Malváez Rosillo

Victoria Malváez Rosillo y la Vivienda


La maestra Victoria Malváez Rosillo fue una mujer animosa y sensible, a la gestión de una mejor calidad de vida, para el magisterio local.  

Profesora del Taller de Industria del Vestido en la Escuela Técnica y Comercial # 18, era heredera del conocimiento en  moda  y gastronomía, de las familias con cultura afrancesada en la era porfiriana.  

Fue fundadora y presidente, del Internacional Club Activo 20-30 de Salvatierra,  además de ser socia del Club de Leones A. C. 

La casa hogar "Villa de la Rosas" recibió su trabajo como parte del voluntariado, y organizó un comité, para recabar recursos y construir la actual capilla del asilo de ancianos.  

Con espíritu de trabajo voluntario, gestionó la compra de terrenos para construir una colonia de viviendas para el magisterio, haciendo empleo positivo de sus lazos familiares, al lograr que el propietario de las hectáreas, se las vendiera en buena ubicación.  

Para lograr una gestión exitosa, recibió el apoyo de asesoramiento  en ingeniería y trámites oficiales, de su hermano que ya era  Ingeniero Civil, que era también, un egresado de las primeras generaciones de la ETIC # 18. 

Un fatal accidente malogró su obra solidaria, y en una asamblea inédita los miembros de la Sociedad para la Vivienda del Maestro,  reconociendo su desprendimiento desinteresado en la organización de la sociedad de colonos,  determinó que el fraccionamiento residencial llevara su nombre: "Colonia Victoria", lo mismo que la avenida principal" Victoria Malváez Rosillo". 

martes, 11 de octubre de 2016

La gestión pública de participación ciudadana de maestros de la ETIC # 18: Antonio García

        


 Antonio García López y la Gestión de Infraestructura        

 

El profesor Antonio García López es una persona muy solidaria y favorable para apoyar gestiones oficiales, con ánimo de servicio voluntario. 
La fábrica de hilados, tejido y estampado "La Carolina" de la ciudad de México, planeó la salida de la capital, para instalarse en alguna de sus fábricas textiles filiales, que eran "La Aurora" en San Miguel de Allende, "El Hércules" en Querétaro, "Soria" en Comonfort y "La Reforma" de Salvatierra. 
Con el traslado a Salvatierra de la maquinaria de tejido y estampado de "La Carolina", vinieron a la ciudad, un numeroso grupo de expertos trabajadores técnicos de la industria textil, entre ellos,  Antonio García López, gran colaborador que trabajó como técnico supervisor, de acabados de tela. 
Ingresó como encargado de la prefectura a la Escuela Técnica Industrial y Comercial # 18,  durante el crecimiento de los recursos humanos  ocasionado por el cambio de edificio, de la calle Madero a la calle Morelos actual. 
Ya integrado al trabajo magisterial, también impartió las clases de Educación Física, después de renunciar a su empleo como trabajador en la fábrica "La Reforma". 
Cuando creció el número de alumnos, se incorporó a participar como voluntario, en la gestión de solicitar aumento de grupos y equipo escolar de mesabancos, y así,   ocupar todos los salones del nuevo edificio.  
Al mismo tiempo,  se incorporó como voluntario, en  la gestión de mejoras de edificios y la solicitud de equipamiento, para las escuelas primarias del Molino de Ávila y San Miguel Eménguaro. 
El Club de Leones lo invitó a incorporarse como socio, por saber su desempeño en cada una de las acciones que lo motivan a realizar. 
El profesor se volvió colaborador voluntario con las administraciones municipales, para lograr el éxito en las gestiones de la construcción de la Colonia Fohnapo,  que lleva por nombre: "Victoria". 
Resultando positiva su participación, organizó a los integrantes de la sociedad de la vivienda, para seguir con el desarrollo y ganando la dotación de todos los servicios, por lo que actualmente, es el Presidente de la sociedad civil de la colonia. 


lunes, 10 de octubre de 2016

La enseñanza del Español en la ETIC # 18, un compromiso con la cultura local

 Elvira zquez Lagunes y la Declamación 

La maestra Elvira Vázquez Lagunes fue en sus años de servicio magisterial, una persona de vocación, comprometida con la transferencia de las habilidades del arte,   la declamación y el aprecio a la poesía entre los adolescentes. 

La profesora Elvira,  fue elegida para que declamara dos poemas en un programa de televisión dedicado a la poeta Ana María de López Tena, cuando acababa de ingresar a la escuela Técnica Industrial y Comercial # 18, impartiendo la clase de español. 

Ella eligió  los poemas: "Verano" y "La Loca", participando en el programa de televisión "Hombres de Guanajuato", en lo que fue un homenaje póstumo, a la también fundadora de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana. 

Comprometida con la cultura local, llevó a cabo la promoción  permanente del aprendizaje de los valores literarios locales, animando a declamar  los poemas de la obra literaria de la artista salvaterrense Ana María de López Tena, en todos sus grupos. 

También  trabajó en la secundaria federal Alfonso Reyes, dando la materia de español, y en el Campus Salvatierra de la Universidad de Guanajuato, fungió como bibliotecaria. 

Coordinó un grupo de Neuróticos Anónimos y, actualmente,  dirige una escuela privada de nivel prescolar.