viernes, 26 de agosto de 2016

Alfonso Díaz de la Serna y Córdaba, maestro fundador de la ETIC # 18

Alfonso Díaz de la Serna y Córdoba 
por Pascual Zárate Ávila 

     Alfonso Díaz de la Serna y Córdoba,  hombre muy culto, era un médico de la ciudad que paseaba por las calles con su bata blanca, resaltando su cadena de plata que colgaba entre el cinturón de piel y el bolsillo delantero de su pantalón oscuro de casimir. 

    Por las noches, visitaba en su domicilio, a su compañero médico, Miguel Zárate Sánchez,  y pasaban horas conversando, de varios temas, especialmente de política, en el que producía un acaloramiento muy visible en la persona del doctor Alfonso de la Serna, dando un tono exaltado a la expresión de sus ideas.
  
    Lo que supe de él en las charlas de sobremesa con el doctor Miguel Zárate, fue el episodio de contratación como médico del Instituto Mexicano del Seguro Social, porque para ingresar como trabajador del hospital, era necesario presentar la credencial de afiliación en el Partido Revolucionario Institucional. 

      El doctor de la Serna era miembro activo del Partido Acción Nacional y protestó por ese requisito, negándose a afiliarse al partido oficial para ingresar a trabajar y patentizó que tenía todo el derecho de pertenecer al PAN, aún así, fue contratado. 

     Como doctor en el ejercicio libre de la medicina, el Dr. Alfonso de la Serna, sólo atendía a tres pacientes por las tardes en su consultorio, ubicado donde hoy es el edificio del Club de Leones de Salvatierra. 

    El doctor en Ciencias, Guillermo David López Castillo nos compartió el archivo del Club Fotográfico de Salvatierra, A. C. guardado por don David López Tena.  
Miguel Zárate, David López, Alfonso Díaz de la Serna y Enrique Ayala

    El primer presidente del Club Fotográfico fue el doctor de la Serna y notificó a las personalidades más importante del país de su creación en 1953,  les envió oficio a las siguientes autoridades: Presidente de la República, Gobernador del Estado, Rector de la UNAM, Rector de la Universidad de Guanajuato, Arzobispo de México, Arzobispo de Morelia, Presidente Municipal y a la Federación Mexicana de Clubes de Fotografía. 

      El Dr. De la Serna fue también un profesor de inglés en la Escuela Técnica Industrial y Comercial # 18 desde su fundación, quien hoy es muy memorable para todos sus alumnos que vivieron horas divertidas de aprendizaje en el aula. Algunos, aún llevan el sobrenombre surgido en la clase, a causa de los incidentes que ocurrían.  
Maestros de la ETIC # 18

     Antonio Silva Lagunas, alumno de su clase, contaba cuándo empezó a ser llamado “ziper”. En una mañana fue el último en entrar a la clase de Inglés y el Dr. de la Serna le dijo “ziper the doorplease”, y él contestó “cremallera”; “¡qué cierre la puerta con una fregada!”. 

  El recurso didáctico que más utilizó para interesarlos en el estudio del Inglés, fue  la llamada, dinámica de Friends Post, que consistía en tener  amigos por correspondencia con estudiantes extranjeros, con quienes se carteaban y en clase traducían las misivas. 
     El doctor Alfonso Díaz de la Serna y Córdoba fue un educador de la ciudad, y cuándo falleció, Ramón Paniagua otro hombre culto y orador excelso, le dedicó una apología fúnebre patentizando el gran aprecio de su obra como  médico, político, maestro y fotógrafo.

jueves, 25 de agosto de 2016

El espíritu del arraigo con Salvatierra de don Luis Castillo Pérez

Educación de y para la ciudad 
por Pascual Zárate Ávila 
  
     Conocí a Luis Castillo Pérez, cuando regresó jubilado a vivir en la ciudad. Era un hombre pausado en el hablar y que caminaba con la pierna derecha rígida, a causa de una caídaal tomar un camión en la capital del país. 
Don Luis Castillo Pérez

     Supe de él cuando organizó un patronato, para edificar la casa hogar para ancianos “Villa de las Rosas”, fue un día, cuando pasó un pequeño coche con dos bocinas, anunciando la colecta, ofreciendo escobas y trapeadores 

     Dos jóvenes, vestidos con el uniforme de  Scouts,  tocaron a la puerta de la casa y ofrecieron  esos artículos de limpieza,  recibiendo a cambio la cantidad que se quisiera donar.  

     Si un jefe de familia hacía la compra, los Scouts informaban de inmediato al anunciante y desde los altavoces y a todo volumen, mencionaban el nombre y el agradecimiento, cantando la cantidad aportada. Fue un episodio muy simpático que nos hizo reír, y  con eso, provocó mi curiosidad para saber de él. 

     La reseña escuchada entonces, ahora la considero como un caso ejemplar de aprendizaje de la ciudad. El doctor Miguel Zárate Sánchez  me relató algunos datos que, años después, me los amplió don Luis en una amena charla en su casa de Leandro Valle. 

     El pórtico de su casa era un lugar fresco donde se sentaba don Luís, ahí me narró una explicación de cómo se desarrolló su aprecio, por la historia de Salvatierra de la Luz, como él la llamaba.  

     Con voz grave, sin tristeza, me contó de su orfandad desde los primeros años de vida y de su abuelo que le dio la crianza. Mucho aprendió de él, pues paseaban por las calles de la ciudad, diciéndole el significado del nombre antiguo de las calles y de las familias que vivieron en ese lugar 

     Un aprendizaje que su abuelo tenía como propósito enseñarle, era que se orientara, conociendo los nombres y numeración de las calles para ganarse propinas,  llevando los recados que se comunicaban entre sí, las personas de las casonas.  

     Un aprendizaje social de la ciudad muy satisfactorio para don Luis, que sólo asistió a la escuela hasta el cuarto grado, es, que supo organizar su archivo de mensajes no entregados y que conservó por siempre, separando las invitaciones, presentaciones sociales  y anuncios que llevaba puntualmente a entregar a las casas, y que en su vejez, le sirvió para escribir las crónicas de la ciudad. 

     También me relató que mucho aprendió de su amistad con los frailes franciscanos, a quienes servía de acólito y recadero. Participó en  el sentido de preparar un altar casero, con imágenes y retablos,  para la celebración de una misa a escondidas en una época de persecución religiosa. 

     Al mismo tiempo,  don Luis me cuenta con gran emoción, que al preparar el tercer centenario de la fundación de la ciudad de Salvatierra en 1944, se abrigó la idea de gestionar la iniciación de una escuela de educación secundaria.
 
Comité del Patronato para la celebración del Tercer Centenario
      Siendo un éxito el sueño, se da el nombre de  Escuela Técnica Industrial y Comercial # 18, como  una continuación a la creación de las escuelas primarias “La Reforma” en 1942  y “José María Morelos y Pavón” en 1943, que sería el siguiente lugar de  preparación.
  
      El profesor Enrique Pastor invitaba frecuentemente  a don Luis en su papel de cronista,  para que  contara a los alumnos, la historia de la ciudad y de la fundación de la Escuela Secundaría Técnica # 2, información que el Subdirector Académico empleó para relatar un reportaje a los periódicos, cuando celebraron el cincuenta  aniversario. 

          La formación del carácter, de este hombre salvaterrensefue motivado por el aprendizaje de la ciudad, de sus valores, sus personajes y su historia.  

       El espíritu de arraigo de don Luis Castillo Pérez debe ser nuestro ejemplo, para celebrar el 70 aniversario de la Escuela Secundaria Técnica # 2.

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